Viaje a Bree - Primera etapa
Primera etapa de la Aventura
El Viaje a Bree
Partida
Tras el concilio con Ori, hijo de Balin, Thorgrim,
hijo de Barik, abandona Gabilgathod, la antigua capital de las
Montañas Azules. Ahora vacía de orcos, la ciudad es una pobre sombra de lo
que fue. El joven edecán vuelve grupas abruptamente y regresa junto con sus dos
guerreros hacia el asentamiento enano, sin despedidas.
Objetivo
Rumbo a Bree, donde Thorgrim conocerá al mercader Nali
antes de emprender la misión del príncipe en las Ruinas de Tharbad, en
la confluencia de los ríos Gwathló (Agua Gris), el Glanduin y el Mitheithel
(Fontegrís).
MECÁNICAS DE VIAJE (The One Ring 2d Ed.)
1. Planificación de la Ruta
Origen: Montañas Azules (tramo medio).
Destino: Bree, 17 hexágonos.
Recorrido:
·
Noreste hacia las Llanuras de Ered
Luin (evitando elfos).
·
Giro al Este antes de llegar a Eregion
(torres blancas).
·
Quebradas Blancas -> Cavada Grande
-> Camino del Este -> Puente del Brandivino -> Camino del Este -> Bree.
2. Marchas
1ª
Marcha
Habilidad Viajar (2d, Inspirado, Favorecido,
NO14):
·
Tirada: {3, 10} + (5, 5) = Éxito
automático. Recorre 3 hexágonos hasta el primer evento de viaje.
Acontecimiento:
·
Ubicación: Llanos de Ered Luin (3
hexágonos).
·
Duración: 3 jornadas (total: 3).
· Tabla de Eventos (Tierras Salvajes, sin mod.): {2} -> Decisiones erróneas -> {4} -> Presa perdida (Lost Quarry).
o Habilidad Cazar (0d, Inspirada, NO12): {10} + (0) = Éxito automático.
o
Thorgrim cae en una ciénaga, pero recupera el
rastro del conejo. Cena asegurada.
Fatiga: +2 (total: 2).
2ª
Marcha
Habilidad Viajar (2d, Inspirado, Favorecido,
NO14):
·
Tirada: {5, 2} + (6, 3) = 14 → Éxito
especial (+1 hexágono).
Acontecimiento:
·
Ubicación: Quebradas Blancas (4
hexágonos más).
·
Duración: 5 jornadas (uno de terreno accidentado, para un total de: 8).
· Tabla de Eventos (Tierras Fronterizas, Favorecida): {9, 4} -> ¡Atajo! -> {3} -> Pistas útiles (Useful Paths).
o Habilidad Alerta (1d, Inspirada, NO12): {9} + (3) = 12 → Éxito.
o
Encuentra huellas que revelan una ruta fácil
(ahorra 1 día, total: 7 jornadas).
Fatiga: +1 (total: 3).
3ª
Marcha
Parada en Cavada Grande: Repone provisiones y descansa en la posada.
Reduce Fatiga: -1 (total: 2).
4ª
Marcha
Habilidad Viajar (2d, Inspirado, Favorecido,
NO14):
·
Tirada: {10, 5} + (1, 1, 3) = Éxito
automático.
Acontecimiento:
·
Ubicación: Camino al sur de Hobbiton
(3 hexágonos más, total de: 11).
·
Duración: 3/2 jornadas (total: 10).
· Tabla de Eventos (Favorecida): {4, 7} -> Percance -> {4} -> Presa escurridiza (Elusive Quarry).
o Habilidad Cazar (0d, Inspirada, Camino, NO12): {10} + (6) = 21 → Éxito automático, éxito especial.
o
Atrapa la pieza y descubre un matorral con
bayas medicinales (podrá hacer un ungüento curativo en fase de Comunidad).
Fatiga: +2 (total: 4).
5ª
Marcha
Habilidad Viajar (2d, Inspirado, Favorecido,
NO14):
·
Tirada: {2, 3} + (6, 6) = 15
→ Éxito especial (+2 hexágonos).
Acontecimiento:
·
Ubicación: Avanza 5 hexágonos sin
percances (total: 16).
·
Duración: 6/2 jornadas (total: 13).
· Tabla de Eventos (Tierras Salvajes, normal): {12} -> ᚠ Runa de Gandalf -> Vista agradable (recuperar 1 Esperanza si tiene éxito) -> {3} → Ser benevolente (en este caso un kami del agua, oops).
o Habilidad Alerta (1d, Inspirada, Camino (+1d), NO12): {8} + (1, 5) = 14 → Éxito.
o
Descubre aguas termales ocultas: Baño
reparador (+1d a la siguiente tirada).
Fatiga: 0 (Total de 4).
6ª
Marcha
Llegada a Bree tras media jornada.
Duración total del viaje: 14 días.
Distancia recorrida: 17 hexágonos x 32 km = 544 km.
Fatiga final: 4 (bruto) - 2 (montura) = 2.
Las marchas de Thorgrim, hijo de Barik, a través de las tierras agrestes de
Eriador
El viento cortante de las Llanuras de Ered Luin
silbaba entre las rocas desnudas mientras Thorgrim avanzaba con paso firme, su
hacha al costado y la mirada clavada en el horizonte brumoso. El sol, pálido
tras las nubes bajas, apenas calentaba su espalda mientras la tierra pantanosa
se cerraba bajo sus pies como una trampa. Un conejo huidizo le había llevado a
una ciénaga de lodo negro, donde el aire olía a podredumbre y las sombras
parecían moverse entre los juncos. Pero el enano, testarudo como las montañas
que dejaba atrás, no se rindió: al final, sus ojos avezados encontraron el
rastro, y esa noche, junto a un fuego crepitante, el humo de la carne asada se
mezcló con el alivio de haber vencido a la tierra traicionera.
Al adentrarse en las Quebradas Blancas, el paisaje se
volvió un laberinto de barrancos y peñas afiladas como dientes. Las paredes de
piedra, teñidas de gris por siglos de viento, susurraban historias de viajeros
perdidos. Pero el destino—o quizá la sombra de algún caminante anterior—le
guio: unas huellas casi borradas le revelaron un sendero oculto, tallado en la
roca por manos desconocidas. ¿Hombres? ¿Hobbits? No importaba. El camino
le ahorró un día de marcha agotadora, y cuando al fin divisó las luces de Cavada
Grande entre la neblina, Thorgrim sintió el peso de la fatiga, pero también
el fuego de la determinación. Bebió cerveza espesa en una posada de techo bajo,
rodeado de murmullos ajenos, y supo que lo peor—y quizá lo más oscuro—estaba
aún por venir.
El descanso en Cavada Grande fue breve pero
reparador. Thorgrim salió de la posada antes del amanecer, con el olor a
cerveza rancia y tabaco aún pegado a su túnica. Las calles del pueblo estaban
desiertas, salvo por algún perro famélico que husmeaba entre los desechos. El
aire frío del alba le golpeó el rostro, recordándole que el camino no esperaba.
Tras varios días recorriendo el Camino del Este, el terreno
se abrió en colinas onduladas salpicadas de arbustos espinosos. Fue allí, entre
zarzas que arañaban sus brazos, donde divisó el rastro de un ciervo herido.
La presa se le escapó entre los matorrales, pero al seguir su huella, el enano
encontró algo más valioso: un parche de bayas de athelas, sus hojas
plateadas brillando con rocío. Las recolectó con cuidado, sabiendo que aquel
ungüento podría salvarle la vida en las noches venideras. El aroma dulzón de
las plantas le trajo un recuerdo lejano: las palabras de un sanador élfico,
hace mucho tiempo, hablando de las propiedades curativas de estas hierbas. Desechó
el recuerdo, escupiendo al suelo y con una actitud pragmática comenzó a
arrancar las hojas cuidadosamente, recogiéndolas en un pequeño paquete que fue
a su zurrón.
Al tercer día, cuando el sol estaba en lo alto, un sonido
inusual llamó su atención: el murmullo de agua corriendo más allá del
camino. Tras apartar unas ramas, descubrió una hondonada oculta, donde
manantiales calientes brotaban entre las rocas, formando pequeñas pozas de las
que manaba un vapor blanco y cálido. El lugar parecía sacado de un cuento: el
musgo brillaba en un verde casi irreal, y el aire olía a piedra húmeda y
azufre. Thorgrim se despojó de su armadura y se sumergió en las aguas. El calor
alivió sus músculos tensos, y por primera vez en semanas, sintió que la
fatiga se desvanecía. Mientras flotaba, observó las runas desgastadas
talladas en las piedras de alrededor: símbolos enanos, tan antiguos que ni él
los reconocía. ¿Habían sido sus ancestros quienes descubrieron este lugar? El
agua le devolvió un brillo olvidado a su barba, y una determinación renovada a
sus ojos.
La última jornada fue la más fácil. El Camino del Este
estaba bien transitado, y las huellas de carros marcaban el barro seco. A lo
lejos, el perfil de la Colina de Bree comenzó a recortarse contra el
cielo crepuscular. Thorgrim ajustó su hacha al cinto y se aseguró de que su
capucha ocultara su rostro. No era sabio que un enano llegara sin anunciarse a
un lugar como aquel, donde los hombres hablaban demasiado y los hobbits miraban
con curiosidad excesiva.
Cuando las primeras luces de El Poni Pisador
brillaron entre la niebla, Thorgrim se detuvo un momento. Respiró hondo,
oliendo a pan recién horneado, estiércol y humo de chimenea: el olor de
la civilización, tan distinto al de las tierras salvajes. Sabía que allí, entre
esas paredes, le esperaban respuestas... y quizá nuevos peligros. Pero por
primera vez en mucho tiempo, sonrió bajo su barba.
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